
CNBS promueve la cultura del ahorro en hijos de colaboradores del SAR
septiembre 24, 2026En Honduras, la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) impulsa iniciativas orientadas a promover una inclusión financiera más equitativa, reconociendo las distintas realidades que enfrentan las poblaciones tradicionalmente excluidas del sistema financiero. Bajo esta visión, la educación financiera se concibe como una herramienta para fortalecer capacidades, generar oportunidades y contribuir al bienestar económico de las personas, particularmente de las mujeres, quienes enfrentan mayores barreras para acceder a recursos, información y productos servicios financieros. Como parte de este compromiso, la CNBS desarrolló una experiencia innovadora con mujeres de la etnia “Lencas” de los departamentos de La Paz e Intibucá, incorporando la economía del cuidado como eje central de una estrategia diseñada para responder a sus realidades sociales, económicas y culturales.
La intervención partió del reconocimiento de que las decisiones económicas de las mujeres están estrechamente vinculadas a las responsabilidades de cuidado, la administración del hogar, la generación de ingresos y la gestión de su tiempo. Desde esta perspectiva, se diseñó un proceso formativo integral y holístico que articuló la educación financiera, las finanzas del hogar, las actividades productivas y la economía del cuidado en un modelo de aprendizaje adaptado a las dinámicas de las comunidades lencas. Más allá de fortalecer conocimientos financieros, la estrategia promovió una comprensión más amplia de la relación entre el bienestar familiar, la autonomía económica y el valor del trabajo de cuidado, reconociendo que todos estos elementos forman parte de las decisiones que las mujeres toman cada día para sostener a sus hogares y comunidades.

Un modelo de formación integral centrado en la realidad de las mujeres lencas
La experiencia se estructuró mediante un proceso modular diseñado específicamente para responder a las necesidades y dinámicas de las mujeres participantes. A través de cuatro módulos interrelacionados, la CNBS vinculó la educación financiera, las finanzas del hogar, la gestión de emprendimientos y la economía del cuidado, permitiendo que cada temática se conectara con situaciones concretas de la vida cotidiana.
Este enfoque reconoció que las decisiones financieras no se toman de manera aislada. Por el contrario, están estrechamente relacionadas con la distribución del tiempo, las responsabilidades familiares, las actividades productivas y las tareas de cuidado que recaen principalmente sobre las mujeres.
La metodología permitió que las participantes fortalecieran capacidades para administrar mejor sus recursos, planificar metas financieras, organizar los ingresos y gastos familiares, valorar adecuadamente su trabajo y analizar cómo las actividades de cuidado influyen en sus oportunidades económicas. De esta manera, la educación financiera dejó de ser un tema exclusivamente asociado al dinero para convertirse en una herramienta práctica de bienestar, autonomía económica y desarrollo personal.

La economía del cuidado como eje de inclusión financiera
Uno de los aspectos más innovadores de la experiencia fue reconocer el cuidado como un elemento determinante para la inclusión financiera de las mujeres. En las comunidades lencas, muchas mujeres destinan una parte considerable de su tiempo al cuidado de hijos e hijas, personas mayores y otras responsabilidades domésticas indispensables para el bienestar familiar. Estas tareas, aunque fundamentales para el sostenimiento de la economía y de la vida comunitaria, suelen limitar su participación en espacios de formación y desarrollo económico.
Frente a esta realidad, la CNBS incorporó contenidos orientados a visibilizar el valor económico y social del trabajo de cuidado, promover la corresponsabilidad en los hogares y fortalecer la autonomía económica de las mujeres. Las participantes reflexionaron sobre la contribución del cuidado al bienestar de las familias, al funcionamiento de las comunidades y a la sostenibilidad de las actividades productivas.
Diseñando la formación alrededor del tiempo de las mujeres
Un elemento diferenciador de esta experiencia fue la adaptación de la metodología a las dinámicas reales de las participantes. Entendiendo que una de las principales barreras para asistir a procesos formativos es la responsabilidad de cuidar a los hijos e hijas, la CNBS incorporó espacios de atención y acompañamiento infantil durante el desarrollo de los talleres. Esta estrategia permitió que las mujeres participaran activamente en las jornadas de capacitación sin verse obligadas a elegir entre su formación y sus responsabilidades familiares.
La medida representó mucho más que un apoyo logístico. Constituyó una acción concreta para eliminar barreras de participación y reconocer que el tiempo dedicado al cuidado tiene un impacto directo sobre las oportunidades de inclusión financiera de las mujeres.
Paralelamente, los niños y niñas participaron en actividades educativas desarrolladas mediante la metodología “Aprendiendo Jugando”, fortaleciendo conocimientos relacionados con el ahorro, la planificación y el uso responsable de los recursos. Como resultado, la intervención logró extender los beneficios de la educación financiera al entorno familiar y promover procesos de aprendizaje intergeneracional dentro de los hogares.
Lecciones para las políticas de inclusión financiera
La experiencia desarrollada por la CNBS demuestra que los programas de educación financiera pueden alcanzar resultados más efectivos cuando incorporan una comprensión integral de las realidades que enfrentan las mujeres. La principal lección es que la inclusión financiera no depende únicamente del acceso a conocimientos o productos financieros. También requiere reconocer las condiciones que determinan la capacidad de las mujeres para participar, aprender y aprovechar las oportunidades económicas disponibles. El cuidado, la organización del tiempo, las responsabilidades familiares, las dinámicas comunitarias y las condiciones territoriales son factores que influyen directamente en este proceso.
En las comunidades rurales e indígenas, la distancia geográfica, las limitaciones de transporte, las condiciones de infraestructura y las múltiples responsabilidades que asumen las mujeres no deben convertirse en barreras para acceder a oportunidades de formación. Por ello, la intervención fue diseñada considerando las dinámicas locales y las necesidades expresadas por las propias participantes, configurando un proceso formativo construido desde las comunidades y no únicamente para las comunidades. Este enfoque participativo, permitió desarrollar contenidos, metodologías y mecanismos de acompañamiento más pertinentes, accesibles y alineados con la realidad de las mujeres lencas.
Asimismo, un elemento clave para el éxito de la iniciativa fue la construcción de alianzas estratégicas con actores locales, particularmente con las municipalidades a través de las Oficinas Municipales de la Mujer (OMM), así como con organizaciones de la sociedad civil, liderazgos comunitarios y organizaciones de base. Esta articulación fortaleció la convocatoria, la confianza de las participantes, la adecuación territorial de las actividades y la sostenibilidad de las acciones implementadas, generando una red de apoyo que facilitó la participación activa de las mujeres y amplificó el impacto de la intervención.

Al integrar la educación financiera con la economía del cuidado, y al diseñar mecanismos concretos para facilitar la participación de las mujeres, la CNBS desarrolló una experiencia que contribuye simultáneamente al fortalecimiento de capacidades financieras, la autonomía económica femenina y la inclusión social de comunidades indígenas tradicionalmente excluidas del sistema financiero.
Esta experiencia ofrece una valiosa referencia para las instituciones que promueven la inclusión financiera desde una perspectiva de género, demostrando que cuando las políticas reconocen las realidades cotidianas de las mujeres, valoran el trabajo de cuidado y se construyen en coordinación con los actores locales y las propias comunidades, los resultados son más sostenibles, inclusivos y transformadores. De esta manera, la economía del cuidado se convierte no solo en un enfoque de análisis, sino en una herramienta práctica para ampliar el alcance y la efectividad de las estrategias de inclusión financiera dirigidas a mujeres en contextos rurales e indígenas.





